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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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Lección 9: 
La ternura de su amor 

Para el 31 de mayo de 2008 

Lee: Mateo 5:4448; 19:13, 14; 23:37; Lucas 10:38-42; Juan 8:2-11; Hechos 6:7. 

Descubre: ¿Cuáles son las evidencias de la ternura de Jesús en tu vida? ¿Cuánto te ama? ¿Amas a Dios? ¿Qué has 
hecho a favor de los que yerran? ¿Qué es más fácil? ¿Señalar los errores de los demás o señalar tus errores? ¿Por qué? 
¿Nos preocupamos por el bienestar y progreso de nuestros niños? ¿Cuánto amas a tu hijo? ¿Por qué crees que Jesús lloró 
tanto en la muerte de Lázaro y por Jerusalén? ¿Cuánto nos amas Jesús? ¿Cuál es tu respuesta en este momento? 

Memoriza y considera: "Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas 
como ovejas que no tienen pastor" (Mat. 9:36). 

Pensamiento clave: "Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me 
enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado" (Juan 17:23). 

¿Podemos comprender el significado de estas palabras? ¿Podemos admitirlo? ¿Podemos medir este amor? 

El pensamiento de que Dios nos ama como ama a su Hijo, debiera acercarnos a él en gratitud y alabanza. Se ha provisto 
lo necesario para que Dios pueda amarnos como ama a su Hijo, y es mediante nuestra unión con Cristo y nuestra unión 
mutua. Cada uno de nosotros debe ir a la fuente y beber por sí mismo. Mil alrededor de nosotros pueden beber del 
manantial de la salvación, pero no seremos refrigerados a menos que bebamos por nosotros mismos de las aguas 
sanadoras. 

Debemos ver la belleza, la luz de la Palabra de Dios por nosotros mismos y encender nuestro candil en el altar divino 
para que podamos ir al mundo manteniendo en alto la Palabra de vida como una lámpara brillante y resplandeciente (A 
de fin conocerle, p. 175) 

¿Por qué Jesús es Maravilloso? ¿De qué manera manifestó Jesús la ternura de su amor? (Mat. 9:35) 

"Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y 
sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo" (Mat. 9:36). 

PROPÓSITOS DE LA LECCIÓN DE ESTA SEMANA 

• Saber que Jesús fue muy compasivo en su relación con la gente que lo rodeaba. 

• Sentir que la compasión del Señor en tu propia vida. 

• Hacer el esfuerzo de reflejar la bondad del Salvador en tu propia relación con la gente. 

I. EL AMOR DE JESÚS POR LA MUJER SORPRENDIDA EN ADULTERIO 

"Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él les enseñaba. Entonces los escribas y los 
fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndole en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido 
sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué 
dices? Más esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el 
dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en 
arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, 
acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, 
y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están 
los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y 
no peques más" (Juan 8:2-11) 

1. ¿Qué lecciones podemos aprender del perdón de Jesús con respecto a la mujer adúltera? 

La ley de Moisés dictaminaba pena de muerte para adulterio cuando estaba implicada una mujer casada, pero no 
especificaba la forma de la ejecución. 

• La ley dictaminaba pena de muerte mediante apedreamiento cuando estaba implicada una mujer comprometida 
(Deut. 22: 23-24). 



2. ¿Cómo vieron la mujer? ¿En dónde la encontraron? ¿Quién la trajo? ¿Por qué no trajeron el hombre en vez 
de la mujer o ambos? ¿Qué querían hacer con la mujer? ¿Cuáles eran las intensiones de los escribas y fariseos 
contra Jesús? 

La ley condenaba con la muerte a los adúlteros, tanto la mujer como el hombre, "si un hombre cometiere adulterio con 
la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos" (Lev. 20:10). 

• A los fariseos les preocupaba más entrampar a Jesús que castigar a la mujer. Creían que cualquiera fuese la 
respuesta de Jesús, podrían hacerlo caer en condenación. Sin duda, conocían su buena voluntad para perdonar, y 
quizá esperaban que recomendara lenidad. 

• En este caso, podrían acusarlo de poner de lado la ley. Si aconsejaba que se cumpliera el castigo, podrían 
acusarlo de que usurpaba la autoridad de Roma, que en ese tiempo se había reservado la determinación de los 
casos de pena capital. 

3. ¿Qué escribía Jesús en la tierra? 

• Este es el único caso en el que se consigna que Jesús escribía. Se ha escrito mucho acerca de él, pero no se ha 
preservado nada de lo que él escribió. Los caracteres que escribió sobre el polvo del pavimento pronto fueron 
borrados por el tránsito en el templo. De acuerdo con la tradición, escribió los pecados de los acusadores (DTG 

425). 

4. ¿Cuál fue la respuesta de Jesús con respecto a la pregunta que le hicieron los fariseos basándose ellos en la ley 
de Moisés? 

• Jesús dio a los persistentes inquiridores una respuesta que no esperaban y para la cual no estaban preparados. 
Ninguno de ellos podía pretender no tener pecados. Quizá ante el tribunal del cielo algunos de ellos eran más 
culpables que la mujer (DTG 425). Ninguno de ellos aceptó el desafío. 

• Con esto Jesús no estableció un principio general, según el cual se necesitaría una impecabilidad absoluta como 
condición necesaria para participar en el castigo de la culpa; esto anularía la ley, pues no se podría encontrar a 
nadie calificado para cumplir con una ejecución. 

• Aquí se trata de un caso cuando los hombres se erigieron a sí mismos como jueces de alguien a quien no debían 
condenar a menos que ellos mismos estuvieran sin pecado. Jesús aborrecía el adulterio (Mat. 5: 27-32), pero 
también aborrecía el juicio farisaico (Mat. 7: 1 -5). 

Según Deut. 17: 7, los testigos debían ser los primeros en arrojar una piedra sobre el condenado. "El lugar del 
apedreamiento era dos veces la altura de un hombre. Uno de los testigos lo empujaba por las caderas, [de modo que] se 
lo hacía caer sobre su corazón. Entonces era dado vuelta sobre su espalda. Si esto le ocasionaba la muerte, había 
cumplido [su deber]; pero si no, el segundo testigo tomaba la piedra y se la arrojaba sobre el pecho. Si así moría, había 
hecho [su deber]; pero si no, él [el criminal] era apedreado por todo Israel, pues está escrito: La mano de los testigos 
caerá primero sobre él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo (Deut. 17: 7). 

5. ¿Cuánto amor, compasión y perdón demostró Jesús hacia la mujer adúltera? ¿Hasta que punto se practica la 
compasión en tu iglesia sin descuidar los principios divinos? ¿De qué manera el amor y las ordenanzas divinas 
pudieran ir de la mano? 

"Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? 
¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más" La 
palabra griega kúrios, aquí sencillamente como una expresión de respeto (Juan 4: 11). Sin embargo, es posible que ella 
hubiera oído antes de Jesús y supiera algo de lo que él decía ser. De ser así, podría haberlo llamado "señor" con un 
significado más profundo, en reconocimiento de que era el Hijo de Dios. No intentó defenderse. Tampoco pidió 
perdón. 

• "No envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él" (Juan 3: 
17). 

• Hasta la trémula mujer llegaron las palabras de Jesús como palabras de misericordia, en pronunciado contraste 
con las iracundas palabras de sus acusadores. 

• Jesús le indicó cuál era su mayor necesidad: el abandono inmediato de sus pecados. 

• Su arrepentimiento debía ser honrado y sincero. No sólo debía sentir pesar por su pecado; debía apartarse de 
él. 

• A la vista de Dios es completamente inútil el arrepentimiento que consiste nada más que en sentimientos, 
palabras, deseos, esperanzas. 

• Hasta que un hombre no deja de hacer el mal y se aparta de sus pecados, no se ha arrepentido realmente (Sal. 
32: 1,6; 1 Juan 1:7,9). 

II. El AMOR DE JESÚS POR LOS NIÑOS 



"Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les 
reprendieron. Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los 
cielos" (Mat. 19:13,14). 

1. ¿De qué modo los siguientes pasajes captan el tierno amor y la preocupación de Jesús por los bebés y los 
niños? ¿Qué mensajes se nos dan en estos informes que van más allá de cómo debemos tratar a los niños? Mat. 
18:2-6; 19:13-15. 

Los judíos acostumbraban a llevar a sus hijos pequeños a algún rabino para que los bendijera (DTG 472). Los discípulos 
no comprendieron en absoluto a Jesús. Consideraron que este pedido significaba una pérdida de tiempo para su Maestro 
y pensaron que era una interrupción innecesaria en lo que para ellos era la tarea más importante, la de predicar el 
Evangelio a los adultos. Pensaron que estaban protegiendo a Jesús de quienes lo molestaban. Según Marcos, Jesús se 
indignó por la actitud de los discípulos (Mar. 10: 14). 

Es evidente que Jesús amaba a los niños y que ellos lo amaban a él. Apreciaba su amor sincero y su afecto sin artificios. 
Se interesaba en ellos y los quería. En más de una ocasión hizo referencia a las características y a los intereses de los 
niños a fin de ilustrar alguna verdad espiritual (Mat. 11: 16-17; 18:24). 

2. ¿Cuál son los deberes de los padres hacia sus niños? ¿De qué manera podemos enseñar la niñez las enseñanzas 
y las obras de Cristo? 

La primera lección que debe enseñarse a los niños es que Dios es su Padre. 

Debiera dársele esta lección en sus más tiernos años. 

Los padres deben comprender que son responsables delante de Dios por familiarizar a sus hijos con su Padre 

celestial. 

En cada lección debe enseñarse que Dios es amor. 

Los padres y madres debieran enseñar del amor de Jesús a las criaturas, los niños y los jóvenes. Sean de Cristo 

los primeros balbuceos del nene. 

Cristo debiera estar relacionado con todas las lecciones dadas a los niños. 

El niño debiera estar relacionado con las cosas de Dios desde sus más tiernos años. Con palabras sencillas, 

cuéntele la madre acerca de la vida de Cristo en la tierra. Y más que esto, viva ella en su vida diaria las 

enseñanzas del Salvador. 

• Muestre a su hijo, por su propio ejemplo, que esta vida es una preparación para la vida venidera, un período 
concedido a los seres humanos en el cual pueden formar caracteres que les ganarán entrada en la ciudad de 
Dios(CN461). 

3. ¿Cómo debieran ser los cultos de familia? 

• Tomen parte los niños en el culto de familia. 

• Traigan todos sus Biblias y lea cada uno de ellos uno o dos versículos. 

• Luego cántese algún himno familiar, seguido de oración. Para ésta, Cristo ha dejado un modelo. El 
Padrenuestro no fue destinado a ser repetido simplemente como una fórmula, sino que es una ilustración de lo 
que deben ser nuestras oraciones: sencillas, fervientes y abarcantes. 

• En una simple petición, expresad al Señor vuestras necesidades y gratitud por su misericordia. Así invitáis a 
Jesús como vuestro huésped bienvenido en el hogar y el corazón. 

• En la familia, las largas oraciones acerca de objetos remotos, no están en su lugar. Hacen cansadora la hora de 
la oración, cuando debiera ser considerada como un privilegio y una bendición. 

• Procurad que ese momento ofrezca interés y gozo (3JT23, 24). 

4. ¿Por qué los padres deben proporcionar educación a sus hijos? ¿Cómo tratamos nuestros niños? ¿Por que es 
necesario educarlos? 

Sobre los padres descansa una gran responsabilidad: pues se reciben en la tierna niñez la educación y la preparación que 
dan forma al destino eterno de los niños y jóvenes. La obra de los padres es sembrar la buena semilla diligente e 
incansablemente en el corazón de sus hijos, ocupando sus corazones con una semilla que dará una cosecha de hábitos 
correctos, de veracidad y obediencia voluntaria. Los hábitos correctos y virtuosos que se forman en la juventud 
generalmente señalan el curso del individuo a través de la vida. En la mayoría de los casos, los que reverencian a Dios y 
honran lo conecto habrán aprendido esta lección antes de que el mundo pueda grabar su imagen de pecado en el alma. 

• Cualquiera que haga que a los niños les resulte difícil encontrar al Maestro, sin duda será objeto del desagrado 
divino y de la severa reprensión de Cristo. 

• Hay lugar para los niños en el reino de la gracia divina. 

• En el hogar, en la escuela, en la iglesia, las necesidades y los intereses de los niños siempre deben tenerse en 
cuenta como de la mayor importancia. 

• Todos los que tienen alguna relación con los niños, o que puedan tener voz en las decisiones que los afectan, 
deben cuidarse de no hacer nada que pueda dificultar que lleguen hasta Jesús. 



5. ¿Cuáles son algunas sugerencias para los padres que podrían retomar para la edificación del carácter de sus 
hijos, los cuáles son momentos que nunca olvidan durante toda su vida? 

• Haced de la comida una agradable ocasión social. 

• La hora de la comida debería ser un momento de sociabilidad y descanso. 

• Debería desaparecer todo lo que abrume o irrite. 

• Se deberían abrigar sentimientos de confianza, bondad y gratitud hacia el Dador de todo lo bueno y la 
conversación debería ser alegre y de un carácter comunicativo, que eleve sin cansar (Ed 201, 202). 

• La mesa no es un lugar donde debiera provocarse la rebelión de los niños por el proceder irrazonable de los 
padres. 

• Toda la familia debiera comer con alegría, con gratitud, recordando que los que aman y obedecen a Dios 
participarán de la cena de las bodas del Cordero en el reino de Dios, y Jesús mismo les servirá (A fin de 
conocerle, 364). 

Jesús ama a los niñitos. Cuando las madres trajeron a sus hijitos a Jesús, los discípulos intentaron rechazarlas, pero Jesús 
los reprendió y dijo: "Dejad a los niños, y no les impidáis de venir a mí; porque de los tales es el reino de los cielos." El 
entonces los reunió en sus brazos amantes y los bendijo. Hay que tenerles lástima a los padres y maestros que no tienen 
amor o paciencia con sus hijos, porque no tienen el sentir de Cristo. 

III. EL AMOR DE JESÚS POR LA FAMILIA DE LÁZARO 

"Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro" (Juan 11:5). 

1. ¿Cuál es el significado de la palabra amor en Juan 11? 

La palabra griega filéo o filia sólo se usa en el caso del amor de Jesús hacia Lázaro (Juan 11: 3). 

• En realidad, puede haberse elegido a propósito agapáó en Juan 11:5. Cuando se trata de las hermanas, para 
impedir una posible deducción de que meramente se tienen en cuenta afectos humanos. 

• Con frecuencia Juan usa agapáó en sus escritos para describir el amor que los cristianos deben manifestarse 
mutuamente (Juan 13: 34; 15: 12; 1 Juan 4: 7, 11). 

• Filia "amar como a un amigo". 

• Respecto a la distinción entre Jileó, y agapáó, el amor de respeto, estima y abnegación (Mat. 5: 43-44). 

• Agapáó se usa en Juan 11:5 para el amor de Jesús por Lázaro y sus hermanas. 

• El ruego de las hermanas por su hermano enfermo fue enunciado con palabras sencillas que muestran su 
estrecha amistad y su gran amor. 

• Creían que bastaba con que Jesús fuera informado de su necesidad para que acudiera inmediatamente en su 
socorro. No podían comprender la demora de Jesús. 

• Cuando Lázaro falleció, el corazón de ellas se llenó de pesar. Sus oraciones parecían haber quedado sin 
respuesta. Sin embargo, Aquel que comprendía todo y que conocía el futuro, tenía en cuenta una respuesta más 
gloriosa que la que ellas anticipaban. 

Las dos palabras para "amor" y "amar" son el sustantivo agápó (con su verbo agapáó) y el verbo Jileó (el sustantivo 
derivado, filia, "amistad" y "amor", sólo aparece una vez en el Nuevo Testamento Sant. 4:4). Los griegos tenían una 
tercera palabra para "amor": éros (y su verbo eráó, "amar apasionadamente", con una connotación mayormente de 
pasión sexual), pero este vocablo no aparece en el Nuevo Testamento. 

2. ¿Sabes algo...? ¿Quién fue Lázaro? ¿Cómo eran las relaciones de Jesús con Lázaro y su familia? 

Lázaro vivía en la aldea de Betania. Era hermano de María y de Marta, y amado amigo de Jesús (Juan. 11:1-3). Aparece 
en la Biblia en relación con uno de los mayores milagros del Señor. 

De acuerdo con el relato, Lázaro cayó enfermo, lo que le fue informado a Jesús, que tal vez estaba trabajando en 

Perea, a unos 32 km de Betania. 

En lugar de apresurarse a socorrer al enfermo, como sin duda esperaban las hermanas, se demoró un par de días, 

durante el cual Lázaro murió (Juan 11:6, 7). 

Jesús lo permitió "para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella" (Juan 11:4). Porque 

por lo que siguió pudo demostrar en forma innegable a sus amigos y enemigos que era el Señor de la vida (Juan 

11:25,26). 

Cristo y sus discípulos finalmente llegaron a Betania, pero no antes que Lázaro ya estuviera enterrado 4 días 

(Juan 11:17). 

Acompañado por María y Marta y muchos curiosos, fue a la tumba. A su orden, después de una advertencia de 

Marta, la piedra que cubría la entrada fue quitada (Juan 11:39-41). Luego Jesús, después de agradecer al Padre 

por escucharlo, llamó en voz alta a su amigo muerto para que saliera (Juan 11:41- 43). 

Ante el llamado, Lázaro despertó y salió de la tumba envuelto en el sudario (Juan 11:44). Este gran milagro 

condujo a muchos a creer en Jesús como Mesías, pero confirmó a sus enemigos en la convicción de que debían 



quitarlo de en medio (Juan 11:45-53). Lázaro también fue sentenciado a muerte por los enemigos de Jesús, 
porque era una demostración viviente del poder de Cristo (Juan 12:10, 1 1). 

• Lázaro más tarde estuvo presente en una cena dada en honor de Jesús, en la cual su hermana María ungió los 
pies del Maestro con un ungüento precioso y caro (Juan 12:1-3). La resurrección de Lázaro fue un factor que 
contribuyó en la entusiasta aclamación otorgada a Jesús por el pueblo de Jerusalén en su entrada triunfal (J uan 
12:12-17). 

"Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una 
hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con 
muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que 
me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es 
necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada" (Luc. 10:38-42). 

3. ¿Por qué Marta se molestó con Jesús? ¿Cuál fue el trato Jesús hacia Marta? ¿Cómo se manifestó la ternura y 
su amante compasión de Jesús, a pesar del incidente? 

"María con su hermana, Marta, vivían "en una aldea" (Luc. 10:38). Juan (Juan 11:1) la identifica como Betania, un 
lugar a unos 2,5 km de Jerusalén sobre el camino a Jericó. Del relato de Juan se puede concluir que Lázaro también 
vivía con ellas, Lucas registra el siguiente incidente relacionado con una visita de Jesús a su hogar: 

• María sentada a los pies de Jesús mientras conversan 

• Marta, por otra parte, prepara una comida. Molesta por tener que trabajar sola, Marta regaña a Jesús por permitir 
que su hermana esté ociosa, Jesús suavemente la defiende diciendo que ha elegido algo de un valor mucho más 
permanente que la mera preparación de alimentos (Luc. 10:3842). 

• Las cosas materiales en las cuales Marta se interesaba podían serle quitadas (Luc. 12: 13-21; 16: 25-26). 

• María estaba acumulando su inagotable "tesoro en los cielos", "donde ladrón no llega, ni polilla destruye" (Luc. 
12: 33; Mat. 6: 19-21). 

Marta era diligente, exacta y enérgica, pero le faltaba el espíritu tranquilo y piadoso de su hermana María (DTG 483). 
No había aprendido la lección de Mat. 6: 33: poner el reino de Dios en primer lugar en sus preocupaciones y esfuerzos, 
posponiendo las cosas materiales a un segundo plano. 

"La buena parte" -lo único que Marta necesitaba- era y es una preocupación más profunda por conocer el reino de los de 
los cielos. 

• Cuando su hermano Lázaro murió, María expresó su convicción de que no habría muerto si Jesús hubiera estado 
allí (J uan. 1 1:32). Después de la resurrección de Lázaro hubo una fiesta en honor de Jesús, durante la cual María 
ungió sus pies (Juan. 12:1-8; Mat. 26:6; Mar. 14:3). 

• Por ello fue duramente criticada por el avaro Judas, que afirmó que el perfume de nardo que se usó para ungir a 
Cristo se podría haber vendido por 300 denarios y dado a los pobres. 

• "Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo 
que se echaba en ella" (Juan. 12:4-6). Jesús respondió que lo había ungido para el día de su sepultura (Jaun 
12:7). 

• Las cosas materiales en las cuales Marta se interesaba podían serle quitadas (Luc. 12: 13-21; 16: 25-26). María 
estaba acumulando su inagotable "tesoro en los cielos", "donde ladrón no llega, ni polilla destruye" (Luc. 12: 33; 
Mat. 6: 19-21). 

IV. EL AMOR DE JESÚS POR SUS ENEMIGOS 

"Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad 
por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol 
sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa 
tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publícanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de 
más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es 
perfecto" (Mat. 5:44-48). 

1. ¿Cuál es el mensaje central de estos textos expresado por Jesús? ¿De que manera este mensaje es una realidad 
en tu vida cristiana o son solamente conceptos y teorías teológicas que distan mucho de la práctica? 

Jesús presentó varios ejemplos específicos de su interpretación de la ley como Autor de ella, es su único verdadero 
Expositor. Poniendo de lado las tradiciones rabínicas y como interpretaban la ley, Jesús restauró la verdad a su 
hermosura y lustre originales. La expresión "oísteis" implica que la mayoría de los oyentes en esta ocasión no habían 
leído ellos mismos la ley. Esto era de esperarse, porque la mayoría de ellos eran rudos labradores y pescadores (DMJ 
36). Cuando conversó más tarde con los eruditos sacerdotes y ancianos, Jesús preguntó: "¿Nunca leísteis en las 
Escrituras?" (Mat. 21: 42). Sin embargo, ese mismo día un grupo de gente del común del pueblo, dentro del atrio del 
templo, se dirigió a Jesús diciendo: "Nosotros hemos oído de la ley" (Juan 12: 34). 



Los rabinos citaban las tradiciones como autoridad en la cual basaban su interpretación de la ley a su manera (Exo. 21: 
14; 24; Lev. 24: 20; Deut. 19: 21). Cristo habló por su propia autoridad, y este hecho distinguía su enseñanza de la de 
los rabinos, lo que el pueblo observó sin demora (Mat. 7: 29; Luc. 4: 22). La expresión "pero yo os digo" aparece seis 
veces (Mat. 5: 22, 28, 32, 34, 39, 44). Cristo demostró que sus demandas iban mucho más allá de la mera letra de la ley, 
y que incluían el espíritu que habría de impartir vida y significado a lo que de otro modo no era sino forma. Presentó 
seis ejemplos específicos a fin de dejar en claro la distinción entre los hechos visibles y los móviles que llevan a realizar 
esas reacciones. Este contraste, que recorre como una hebra de oro el Sermón del Monte, hace que el discurso sea la 
declaración suprema de la filosofía cristiana de la vida, la máxima exposición de ética de todos los tiempos. Cristo 
destacó cuan abarcantes son en verdad los requerimientos de la ley e hizo resaltar que la mera conformidad exterior con 
la ley de nada sirve. 

Cristo presenta cuál debe ser el proceder de un cristiano cuando es perjudicado por otros. En la antigüedad, la ley decía, 
"diente por diente", "ojo por ojo", aunque también tenía su propósito; fue instituida para evitar los abusos de justicia de 
ese entonces. Era práctica corriente cobrar las deudas o daños con intereses exorbitantes. Esta ley era un estatuto civil, y 
el castigo debía hacerse bajo la supervisión de los tribunales. Pero no se justificaba la venganza personal (DMJ 62-63). 

El cristiano no debe responder a la violencia con violencia. Debe vencer "con el bien el mal" (Rom. 12: 21) y 
amontonar "ascuas de fuego" sobre la cabeza del que lo perjudica (Prov. 25: 21-22). 

El cristiano no debe luchar por lo que considera que es su derecho. Sufrirá un menoscabo antes que procurar 
desquitarse. 

Jesús mismo observó plenamente el espíritu de esta orden, aunque literalmente no atrajo sobre sí sufrimientos 
adicionales (Juan 18: 22-23; Isa. 50: 6; 53: 7). Tampoco lo hizo Pablo (Hech. 22: 25; 23: 3; 25: 9-10). 
En la cruz, Cristo manifestó el espíritu del cual habló aquí cuando pidió al Padre que perdonara a quienes lo 
atormentaban (Luc. 23: 34). 

El cristiano se ha de someter callada y mansamente ante un agravio. 

Jesús se refería a casos tales como cuando un soldado romano le exigía a un civil judío que llevara su equipaje 
durante una milla, como lo mandaba la ley (Luc. 3: 14). El cristiano debería prestar un servicio doble del 
exigido por la ley, y debería hacerlo con alegría. 
• En Capernaúm había una guarnición militar romana y mientras Jesús hablaba, los que escuchaban veían pasar 
un grupo de soldados romanos por un camino vecino (DMJ 61). Los judíos esperaban y creían que el Mesías 
humillaría el orgullo de Roma. Aquí Jesús aconsejó sumisión ante la autoridad romana. 

"Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad 
por los que os ultrajan y os persiguen" (Mat. 5:44) 

2. ¿Cuál es el significado de la palabra amor? 

Por lo menos se distinguen tres palabras que se derivan del griego, el amor filia es el amor afectuoso, basado en 
emociones y afectos. Es el amor entre amigos, entre familiares; es el cariño para quienes también nos tienen cariño, 
muchas veces se entiende como querer. 

El amor eros, es el amor sensual, significa erotismo y se manifiesta en el plano físico de la persona. Busca satisfacer los 
deseos de los ojos, simplemente ve lo exterior de la mujer o del hombre. Es un amor puramente egoísta, "si me das, te 
doy", ¿Cuál es tu oferta? ¿Qué ofreces? Estos casos son muy frecuentes, los que tienen compromisos de matrimonio. 
¿Se aman realmente o es pura falacia? ¿Cuántos años tardan en vivir juntos? ¿Qué ocurre después de la noche de 
bodas?¿Pasarán la prueba? 

Es hermoso cuando en el matrimonio se conjugan el amor filia, eros y el ágape. Cuando es así, dentro del matrimonio es 
el deseo, es la búsqueda mutua de la pareja. Después de todo, ¿qué les impide si hay cariño, ternura, comprensión y 
verdadero amor? Es un matrimonio aprobado por Dios. 

El amor ágape es el amor puro y excelso, amor que no puede ser igualado, amor que obliga a una persona a sacrificarse 
en bien de otros. Implica reverencia a Dios y respeto a los prójimos. Es un principio divino de pensamiento y de acción 
que puede ser implantado en el corazón cuando la presencia de Dios esta en él, o sea, cuando se tiene una relación 
intima con Jesús en la vida. Es un amor que procede de lo alto, que gobierna los impulsos, controla las pasiones, 
ennoblece los afectos y modifica el carácter; de una persona llena de odio, rencorosa, iracunda y vacía a una persona 
llena de ternura, bondad, compasión, tolerancia y cariño. El amor ágape, no tiene límites. 

3. ¿Sabes algo...? ¿Jesús tuvo enemigos? ¿Por qué? ¿Quiénes fueron? ¿Cuál fue la actitud de Jesús frente a sus 
enemigos? 

El lavamiento de los pies de Judas y la invitación en la última cena. 

"Entonces respondiendo Judas, el que le entregaba, dijo: ¿Soy yo, Maestro? Le dijo: Tú lo has dicho" (Mat. 26:25). 

Cristo dio a entender a sus discípulos que al lavarse los pies no se lavaban sus pecados, sino que la limpieza de su 
corazón se probaba en este servicio humilde. Si el corazón estaba limpio, este acto era suficientemente esencial para 
revelar ese hecho. El le había lavado los pies a Judas, pero dijo: "No estáis limpios todos". En ese momento Judas 

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poseía un corazón traidor, y Cristo reveló a todos que sabía que él traicionaría a su Señor y que el lavamiento de sus 
pies no era un rito para limpiar el alma de su contaminación moral. 

Jesús quiso dar una prueba convincente de que entendía perfectamente el carácter de Judas, y que no había excluido de 
su ministerio aun a aquel que Cristo sabía que estaba trabajando para entregarlo a traición en las manos de sus 
enemigos. En el ejemplo de Cristo recibimos la lección de que el rito del lavamiento de los pies no debe ser 
postergado porque haya algunos falsos creyentes que no están limpios de sus pecados. 

• Cristo conocía el corazón de Judas, y sin embargo le lavó los pies. 

• El amor infinito no podía hacer más para que Judas se arrepintiera y para salvarlo de que diera ese paso fatal. 

• Si ese acto de su Maestro, que se humilló para lavar los pies al peor de los pecadores, no le quebrantó el 
corazón, ¿qué más podía hacerse? Fue el último acto de amor que Jesús podía manifestar en favor de Judas. 

• El amor infinito no podía obligar a Judas para que se arrepintiera, confesara sus pecados y fuera salvado. Se 
le concedió toda oportunidad. No se dejó de hacer nada que pudiera haber sido hecho para salvarlo de la 
trampa de Satanás (EGW 1898). 

La curación de la oreja de Maleo, cuando Pedro se la cortó mientras Jesús era arrestado (Luc. 22:50, 51). 

La máxima demostración de amor de Jesús por sus enemigos, fue cuando imploró su al Padre mientras lo crucificaban: 
"Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Luc. 23:34). 

V. El AMOR DE JESÚS POR ISRAEL 

"¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus 
hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! "(Mat. 23:37). 

1. ¿Qué nos revela el texto acerca del carácter de Jesús? ¿De que manera se demuestra el amor de Dios por su 
pueblo? ¿Existe límites en el amor de Dios con sus criaturas? ¿Por qué el pueblo de Israel del antaño se delimito 
aparentemente? ¿En última instancia quién decide Dios o el hombre para que las "buenas nuevas" sean una 
realidad? ¿Qué puede hacer el amor de Dios si el hombre no lo recibe en su corazón? ¿De qué modo estas 
palabras podrían aplicarse directamente a nosotros? 

En Jerusalén se centraban todas las esperanzas de Israel como nación. La ciudad era el símbolo del orgullo y de la 
fuerza de la nación. Con referencia al papel de Jerusalén en el plan de Dios. 

Nunca se oyó de labios de Jesús una expresión más conmovedora ni de más tierna solicitud. Con el mismo 
tierno anhelo el cielo contempla a todos los perdidos (Luc. 15: 7). 

Casi había llegado el momento cuando Dios debería rechazar a los judíos como pueblo escogido (Mat. 23: 38); 
muy a su pesar, el cielo los abandonaría a sus propios caminos perversos y a su triste fin. 

Otras declaraciones bíblicas acerca de la misericordia y la longanimidad de Dios para con los pecadores 
impenitentes aparecen en Eze. 18: 23, 31-32; 33: 11; 1 Tim. 2: 4; 2 Ped. 3: 9. 

Su propia elección había determinado su destino (Dan. 4: 17). En los asuntos de las naciones Dios está siempre 
ejecutando "silenciosa y pacientemente los consejos de su propia voluntad" (Ed 169). 

Algunas veces, como en ocasión del llamamiento de Abrahán, ordena una serie de acontecimientos destinados a 
demostrar la sabiduría de sus caminos. 

Otras veces, como en el caso del mundo antediluviano, permite que el mal siga su curso y dé así un ejemplo de 
la locura que significa oponerse a los principios correctos. Pero finalmente, como en la liberación de los hebreos 
de Egipto, interviene para que las fuerzas del mal no venzan a los instrumentos que él ha dispuesto para la 
salvación del mundo. 
• Ya sea que Dios ordene, permita, o intervenga "el complicado juego de los acontecimientos humanos se halla 
bajo el control divino" y un "propósito divino predominante ha estado obrando manifiestamente a través de los 
siglos" (PR 393, 392; Ed 169; Rom. 13: 1 ). 

"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis 
llenos de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de 
fuera sea limpio. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que 
por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. 
Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía 
e iniquidad. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los 
monumentos de los justos, y decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus 
cómplices en la sangre de los profetas. Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos 
que mataron a los profetas. ¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres! ¡Serpientes, generación de víboras! 
¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno? Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, 
a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; para que 
venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la 
sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar" (Mat. 23:25-35). 



2. ¿Por qué Jesús pronunció estas palabras tan duras? ¿Había aun esperanza para algunas personas todavía? 
¿Hasta donde había llegado la paciencia divina? 

• ¡Ay! En griego ouái, es una exclamación de dolor o censura (Mat: 11: 21). Los siete ayes (ocho, si se incluye 
Mat. 23: 14) ilustran las observaciones hechas de los escribas y fariseos. En relación con el propósito que tuvo 
Jesús al censurar tan duramente a los dirigentes religiosos de la nación. 

• Los escribas y los fariseos habían puesto tales dificultades que resultaba casi imposible que los sinceros de 
corazón hallaran el camino a la salvación. Lo habían logrado, primero, haciendo que la religión fuera una carga 
intolerable (Mat. 23: 4); y segundo, por su propio ejemplo de hipocresía (Mat. 24:3). 

• En vez de iluminar el camino de la salvación, la tradición rabínica lo oscurecía de tal modo que en el mejor de 
los casos los hombres sólo podían andar a tientas, como si estuviesen rodeados de una densa neblina (Mar. 7: 5- 
13). 

"Dios ha asignado un lugar en su gran plan a toda nación" y a cada una ha dado la oportunidad de "ocupar su lugar en la 
tierra a fin de ver si éstas cumplirán el propósito del 'Vigilante y Santo'"(Ed 174, 172). Según los designios divinos, la 
función del gobierno es la de proteger y sostener a la nación, dar a su pueblo la oportunidad de alcanzar el propósito que 
el Creador tiene para él y permitir que las otras naciones hagan lo mismo (Ed 170), a fin de que todos los hombres 
"busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle" (Hech. 17: 27). 

Una nación es fuerte en proporción con la fidelidad con que cumple el propósito de Dios para ella; su éxito depende del 
uso que hace del poder que se le encomienda; su cumplimiento de los principios divinos es siempre la medida de su 
prosperidad; y su destino está determinado por la actitud que sus dirigentes y pueblo tienen hacia esos principios (Ed 
170, 169, 172-173; PP 576). Dios imparte sabiduría y poder que mantendrán fuertes a las naciones que le permanezcan 
fieles, pero abandona a las que atribuyen su gloria a las realizaciones humanas y actúan independientemente de él (PR 
367). 

Los hombres "que rehusan someterse al gobierno de Dios son enteramente ineptos para gobernarse a sí mismos" 
(CS 641). 

Cuando en vez de proteger a los hombres, una nación se vuelve cruel y orgullosa opresora, su caída es inevitable 
(Ed 171). 

Cuando las naciones, una tras otra, rechazan los principios de Dios, su gloria se desvanece, su Poder desaparece 
y su lugar es ocupado por otras (Ed 172). 

"Todos deciden su destino por propia elección" y al rechazar los principios de Dios, provocan su propia ruina 
(Ed 173, 172). 

"El complicado desarrollo de los sucesos humanos está bajo el gobierno divino. En medio de la lucha y el 
tumulto de las naciones, Aquel que se sienta por encima de los querubines dirige aún los asuntos terrenales" y 
"dirige todo para la ejecución de sus propósitos" (Ed 174). 

Ningún pecador habrá de perderse debido a que el cielo no haya dispuesto lo necesario para su salvación (Jos. 
24: 15; Isa. 55: l;Apoc. 22: 17). 

3. ¿Cuál es la invitación de Dios en este momento? ¿De qué manera el amor de Jesús puede ser una realidad en 
nuestras vidas? 

"Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis... pero yo y mi casa serviremos a Jehová" (Jos. 
24:15). 

La orden de servir al Señor no elimina la posibilidad de escoger. Cualquier servicio que no sea voluntario es inútil. 
Dios pone ante los hombres la vida y la muerte y los insta a escoger la vida, pero no interfiere cuando eligen lo 
contrario, ni tampoco los protege de sus resultados naturales. 

Los que son dirigentes de la causa de Dios deben cuidarse de un modo especial para que los que están bajo su cuidado, 
sobre todo los de su propia casa (1 Tim. 3: 4, 5), sigan el camino de la justicia. Josué resolvió que tanto él como su casa 
servirían al Señor a pesar de lo que otros pudieran hacer. Algunas veces la elección de servir a Dios se convierte en un 
acto raro; pero, "no seguirás a los muchos para hacer mal" (Exo. 23: 2). Los que van camino al cielo deben estar 
dispuestos, a pesar de toda oposición, a hacer lo que hacen los mejores, y no lo que hace la mayoría. Josué había sido 
notablemente fiel a Dios durante toda su vida, y estaba resuelto a mantenerse así hasta el fin. En su último discurso 
instó al pueblo para que siguiera su ejemplo de consagración, y la dignidad y la sencillez de su vida aumentaron 
grandemente el peso de sus palabras. 

"A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin 
dinero y sin precio, vino y leche" (Isa. 55:1) 

Dios invita a todos los hombres en todas partes para que participen gratuitamente de su gracia. El agua, el vino, la leche 
y el pan (Isa. 55:2) representan en este pasaje todas las bendiciones espirituales | Mat. 26:27-29; Juan 4:10, 13-14; 1 Cor. 
11:25-27; 1 Ped. 2:2). 

• Es una invitación para los que tienen sed de comprender mejor la voluntad y los caminos de Dios, y de 
obtener la gracia de estar en paz con él (Sal. 42:1-2; 63: 1; Mat. 5:6; Juan 7:37; Apoc. 21:6; 22:17). 



• El hombre fue creado con un anhelo interior de Dios que sólo hallará satisfacción permanente en la comunión 
con él. 

• El que no tiene "dinero" se refiere un lenguaje figurado, que significa toda persona que reconoce su necesidad ( 
Mat. 5:3). Comprende perfectamente que no tiene méritos propios para ofrecer a Dios en pago del precioso don 
de la salvación. Sin embargo, Dios invita a todas esas personas a venir a él, a pesar de su pobreza espiritual. El 
precio de su salvación ya ha sido pagado por el Salvador. 

No podría haberse hecho una invitación más bondadosa al hombre para que acepte las bendiciones de la salvación. 
Ninguno está excluido. "El que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente" (Apoc. 22:17). No tiene cabida aquí la 
idea de que algunos hombres han sido creados para la salvación y otros para la condenación, algunos para salvarse y 
otros para perderse. Dios no interfiere con el ejercicio del libre albedrío del hombre (Eze. 18:31-32; 33: 11; 2 Ped. 3:9). 

Los que desean recibir bendiciones espirituales no sólo deben tener hambre y sed de justicia, sino también 

deben esforzarse para obtenerlas, la otra parte del texto dice: "venid, comprad y comed" (Mat. 13:4446). 

Las bendiciones de la salvación son gratuitas, pero sólo pueden obtenerse al precio de todo lo que tiene una 

persona. 

Dios nunca prometió conceder la salvación a quienes son indiferentes o no están dispuestos a realizar el 

esfuerzo necesario para obtenerla. 

El vino y la leche, representan las bendiciones de la salvación con la figura de productos que, en el antiguo 

Cercano Oriente, eran considerados como símbolo de todas las cosas buenas de la vida. 

En Cristo Jesús, todas las necesidades del pecador serán satisfechas. 

REFLEXIONES Y APLICACIONES PARA LA VIDA 

Mí querido(a) amigo(a), hermano(a): ¿Qué significa amar como Jesús nos amó? ¿Cuáles son las dimensiones del amor? 
Realmente, ¿Necesitamos saber el significado de la palabra amor, para llevarlo a la práctica? ¿Sí? ¿No? ¿Por qué? ¿Cuál 
es diferencia entre el amor filia, eros y el ágape? 

Reflexiona conmigo el siguiente texto: "En la obra de ganar almas, se necesita mucho tacto y sabiduría. El Salvador no 
suprimió nunca la verdad, sino que la declaró siempre con amor. En su trato con los demás, él manifestaba el mayor 
tacto, y era siempre bondadoso y reflexivo. Nunca fue rudo, nunca dijo sin necesidad una palabra severa, nunca causó 
pena innecesaria a un alma sensible. No censuró la debilidad humana. Denunció sin reparos la hipocresía, la 
incredulidad y la iniquidad, pero había lágrimas en su voz cuando pronunciaba sus penetrantes reprensiones. Nunca hizo 
cruel la verdad, sino que manifestó siempre profunda ternura hacia la humanidad. Cada alma era preciosa a su vista. Se 
portaba con divina dignidad, y se inclinaba con la más tierna compasión y consideración hacia cada miembro de la 
familia de Dios. En todos veía almas que era su misión salvar" (OE 123). 

Ore conmigo, por favor... "Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado" (Juan 
15:12)...¥t\iz sábado. 



En la vida y el ministerio de Cristo tenemos el ejemplo perfecto de la bondad y la compasión, mientras Jesús procuraba 
salvar a tantos como quisieran salvarse. 



Elaboró Delfino Jarqui 



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